Cozumel, 5 Mayo (Infoqroo).- La fiesta en honor de la Santa Cruz de Sabán, que se conmemoró este 3 de mayo, llegó al momento más importante con el baile de “La Cabeza de Cochino”, que como es tradición, desde hace 174 años, contó con la participación de más de 40 familias acompañadas por autoridades y encabezadas por los descendientes directos del precursor de esta tradición que data de 1848, Casimiro Cárdenas.
Tal y como lo marca la costumbre familiares directos de Casimiro Cárdenas en representación de Eligio Cárdenas Montero, quien funge como “Bastonero Mayor”, iniciaron el baile en la palapa principal del poblado, acompañados por la madrina de las fiestas Rosa María Cárdenas Villanueva, la comisaría del ejido Villa Cozumel, así como autoridades estatales y municipales.
Los primeros acordes de la jarana salieron de la orquesta jaranera “Son del Recuerdo” de Wilberth Uicab, dieron la pauta para que los bailarines cumplieran su promesa a la Santa Cruz de Sabán e inundara el escenario con las cabezas de cochino adorando con panes y coloridos banderines de papel picado haciendo juego con las flores de hilo contado que adornaban los ternos femeninos que son considerados como las artesanías más preciadas de la Península de Yucatán.
Las más de 40 familias cedraleñas se desbordaron con sus mejores pasos al ritmo de los acordes de 3 X 4 y 6 X 8 con las habituales jaranas “La Cabeza de Cochino”, “Mujeres Que se Pintan”, “El Chinito Coy Coy”, entre otras melodías yucatecas.
Al finalizar este ritual, Martín Cárdenas Ávila, en representación del “Bastonero Mayor”, expresó emocionado que, después de dos años, una de las tradiciones más vivas y emotivas de la isla, como lo es la fiesta en honor a la Santa Cruz de Sabán, se reanuda.
“La COVID-19 nos la retuvo, pero no nos la quitó”, aseguró Asimismo, aseguró al confiar en que mantendrán esta tradición siempre y cuando viva un descendiente directo de Casimiro Cárdenas.
De igual forma, el Director y Representante en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Frederic Philippe Vacheron Oriol, felicitó a todos lo que hacen posible esta festividad, ya que defender la tradición y la continuidad es muy importante para las generaciones futuras.
Dijo que, la de El Cedral es mucho más que una fiesta, es una ofrenda social, a la paz, a la juventud, al futuro, no es un discurso del pasado es el futuro de Quintana Roo y de Cozumel que está bailando hoy.
“Cuentan con la Unesco para ayudar a la salvaguardia de estas tradiciones de Quintana Roo y su diversidad cultural”, dijo el emisario de esa organización.





