Sexagenario maya lamenta ser posible último de dinastía de “sobadores” de su familia
Kantunilkin, 12 abril (Infoqroo).- A sus más de 60 años, Diego Pat Tun mantiene vigente en este municipio del norte de Quintana Roo el ancestral oficio maya de “sobar”, para aliviar dolencias y quitar el stress que si bien no era común en la época de su padre y su abuelo, a él le ha tocado combatirlo.
Con un costo de solo 50 pesos, los cuales aumentan por la bondad y agradecimiento de sus múltiples clientes, este “sobador”, quien lamenta ser posiblemente el último de su familia en ejercer esta actividad, tiene un solo hándicap para sus clientes: no habla más que maya.
Ante ello, sus pacientes deben de buscar un traductor en esta localidad para que les permita el entendimiento mutuo y a él hallar la zona donde va a trabajar.
En su domicilio en la colonia Terencio Tah de esta ciudad, Pat Tun atiende a cualquier persona que llega para ser sobada desde la espalda, las manos, las rodillas, piernas o cualquier otra parte que presente algún problema.
Don Diego solo usa una pomada especial para deslizar sus dedos sobre la zona adolorida que, al mismo tiempo, relaja para aliviar el stréss.
“Siempre vienen personas a visitarme, gente que no conozco que me dejan más dinero, porque aseguran que se sienten mejor apenas termino de sobarlos”, afirmó.
Empero, no ocultó su tristeza al reconocer que él será el último que ejerza el oficio que heredó de su padre y abuelo, toda vez que a sus hijos no les interesa aprenderlo por considerarlo poco redituable.
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