
Prevalece la desconfianza en el tema del Tren Maya, reconoce el Fonatur
Cancún, 30 de agosto (Infoqroo).- Lo último que quiere el gobierno federal para desarrollar el Tren Maya es la expropiación de tierras y por eso el principal reto es revertir el modelo actual de negocios, pero sobre todo restablecer la confianza de que una inversión liderada por el gobierno federal, puede traer un beneficio social, aseveró Alejandro Varela Arellano, director jurídico del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur).
“Hay muchas dudas en torno al Tren Maya, pero lo más importante es establecer las reglas claras y recuperar la confianza de la gente de que se ser socio del gobierno”, expresó
Sostuvo que en la manera en que se tengan las reglas claras de lo que se va a aportar, que derechos tienen los inversionistas, que si no le interesa continuar, puede hacerlo, que sepa lo que ganará en el corto, mediano y largo plazo.
“Si esas reglas están claras, nosotros estamos seguros, convencidos de que la gente se va a sumar”, aseveró.
El funcionario manifestó lo anterior en el marco del XVII Foro AMPI Cancún en el que presentó la ponencia “Proyectos Estratégicos, Tren Maya y Fibras”.
En entrevista, admitió que el diálogo siempre será difícil, sobre todo porque se tiene una tradición de no cumplir con las obligaciones del gobierno y que una muestra es el mismo Sureste, que tiene carencias básicas, como es la urbanización, el agua potable, drenaje, el apoyo para los modelos productivos.
“Sabemos que estamos enfrentando una desconfianza histórica, justificada y por eso debemos empezara a tener un diálogo sano”, añadió.

Admite que no se puede tener el mismo nivel de conversación con una persona que tiene una reserva territorial ya urbanizada o cerca de un polígono urbano que está pensando en poner vivienda, con permisos, licencias o con gente que tiene un patrimonio social-histórico en su tenencia, como lo puede ser un terreno ejidal
Varela Arellano comentó que el primer paso lo dieron convenciendo a la gente con acciones, porque la idea es que la gente participe como socios, hacerlos partícipes del desarrollo.
“Nosotros queremos que ese valor se comparta con los dueños de la tierra, ya sea propiedad social, comunal, ejidal, o sean privados”, reiteró.
Insistió en que el último camino será pagar por la tierra, que la idea es tener socios y que si no se tienen es porque no se “platica y socializa el proyecto” y eso no quieren que pase.
“Dudas hay muchas, afortunadamente de aquí a que generemos los polos de desarrollo, tenemos tiempo para convencer a la gente con hechos, habrá gente que no quiera sumarse, que no entiende el modelo y que quiera que se le compre su terreno y entonces se le pagará lo correcto”, reiteró.
En ese sentido, puntualizó que se pagará un valor especial, que no se trata del valor de la tierra, que será un patrimonio social, histórico y eso implica tener valores distintos.
“Es un reto sí. Tenemos camisas de fuerza con la ley, pero también caminos administrativos, transparentes”, añadió.
Refirió que como último recurso, y aunque la idea es que no hubiera ninguna expropiación, que el presidente Andrés Manuel López Obrador es muy claro, que antes se tiene socializar el proyecto y convencer a la población de que se hará bien.
“Antes que pensar en que necesitamos comprar, lo que queremos es asociarnos y sólo podemos pensar en una situación extrema con la expropiación”, reiteró.
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