Meliponario prehispánico revela cómo se organizaban los antiguos solares mayas
Ciudad de México, 25 de septiembre (InZoomMX).- Un meliponario prehispánico localizado durante los trabajos de salvamento arqueológico asociados a las obras del Tramo 5 del Tren Maya aporta nuevos elementos para comprender la organización de los antiguos solares mayas. Espacios domésticos y productivos donde las familias desarrollaban actividades de cultivo, almacenamiento y aprovechamiento de recursos naturales.
El hallazgo se realizó en 2022, en las inmediaciones del Parque Natural Aktun Chen. en Tulum. Como parte de las investigaciones impulsadas por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México. Mediante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La estructura, identificada con el registro T5_23001, fue excavada por la arqueóloga Marisela Salazar Carrillo y mide aproximadamente 19.5 metros de longitud, 3.9 metros de ancho y 1.20 metros de altura. De acuerdo con el arqueólogo del Centro INAH Quintana Roo. Luis Ernesto Narváez Mac, presenta una orientación oeste-este y está construida principalmente con mampostería de piedra caliza asentada directamente sobre la roca madre.
Una casa para las abejas
La secretaria de Cultura del Gobierno de México. Claudia Curiel de Icaza, señaló que el descubrimiento permite acercarse a la manera en que las familias mayas distribuían sus espacios y aprovechaban los recursos disponibles en su entorno.
El inmueble habría funcionado como un ná’ajil kab, término maya asociado con la “casa de la abeja”, donde se colocaban en hileras los jobones, troncos secos y huecos utilizados tradicionalmente para la crianza de abejas meliponas y la producción de miel.
Por sus características constructivas. El meliponario tenía una disposición horizontal para aprovechar una superficie amplia y habría contado con una cubierta elaborada con materiales perecederos. Los muros presentan entre dos y seis hiladas de piedras. Con piezas de diferentes tamaños colocadas horizontal y verticalmente para reforzar su estabilidad.
La antigüedad del inmueble podría corresponder al Posclásico Tardío. Entre 1200 y 1521 d.C., aunque esta hipótesis deberá ser confirmada mediante el análisis de los materiales cerámicos recuperados durante las excavaciones.
Discos de piedra, cerámica y evidencias de actividades cotidianas
Uno de los elementos que más interés ha generado entre los investigadores es el descubrimiento de alrededor de 40 discos de piedra caliza y coral. Con diámetros de entre 10 y 20 centímetros. Localizados en las proximidades de los muros.
La hipótesis es que estas piezas pudieron utilizarse como tapas de los jobones. Su posible función resulta relevante porque existen evidencias de que los mayas emplearon piedras para cubrir los troncos destinados a la crianza de meliponas, una práctica que todavía subsiste en algunas comunidades, aunque actualmente es más común utilizar madera recubierta con lodo.
También fueron encontrados fragmentos de cerámica que posiblemente pertenecieron a ollas y recipientes empleados para almacenar miel, además de objetos líticos que podrían haber sido utilizados como pesas para redes de pesca y manos de metate.
Para determinar con mayor precisión el uso de los discos, los especialistas realizarán análisis físicos y químicos. Debido a la porosidad de la piedra, los investigadores buscan identificar posibles restos de cera que permitan confirmar si fueron utilizados para cubrir los antiguos jobones.
Un espacio productivo más allá de la apicultura
El descubrimiento adquiere mayor relevancia al analizarse junto con otras evidencias localizadas en los alrededores. A menos de 100 metros del meliponario se identificaron albarradas, nivelaciones, cimientos, un posible adoratorio, además de un cenote y una caverna.
Para Narváez Mac, la distribución de estas estructuras apunta hacia la existencia de un solar maya, entendido como un espacio integral en el que las familias combinaban distintas actividades productivas y domésticas.
En este sistema, la crianza de abejas podía desarrollarse en determinadas zonas, mientras que otros sectores se destinaban al cultivo de productos como maíz y frijol, al almacenamiento de alimentos o a la vivienda.
Los trabajos también consideran referencias históricas, entre ellas las descripciones del cronista Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, del siglo XVI, que contribuyen a contextualizar la presencia de la producción de miel dentro de espacios de aprovechamiento integral.
Laboratorios buscan precisar el pasado del meliponario
Como parte de la investigación se recolectaron muestras de suelo que permitirán reconstruir las condiciones ambientales existentes en el sitio y determinar qué características pudieron favorecer la crianza de Melipona beecheii, especie de abeja sin aguijón aprovechada tradicionalmente por los pueblos mayas.
Las muestras de tierra fueron enviadas al Laboratorio de Análisis de Suelos y Químicos, en Yucatán, mientras que los materiales cerámicos y líticos son examinados en laboratorios especializados de Quintana Roo y Campeche.
Los investigadores también contemplan desarrollar un estudio etnoarqueológico de meliponarios contemporáneos para establecer comparaciones entre las prácticas actuales y las evidencias arqueológicas.
Los resultados de estos análisis permitirán determinar con mayor precisión la función de los discos de piedra, la antigüedad de la estructura y las condiciones ambientales en las que se desarrolló esta actividad, aportando nuevos elementos para entender la continuidad de una tradición vinculada con la cultura maya durante siglos.
Checa nuestro catálogo de servicios https://servicios.galucomunicacion.com/
Consulta las portadas del día
https://galucomunicacion.com/portada/
- 5 cosas divertidas para hacer en Cancún un fin de semana
- Ventajas del monitoreo de medios de comunicación
- No son huéspedes pero viven en un hotel de 5 estrellas en Puerto Morelos
- Delfines, tortugas y cocodrilos en un paseo por Sian ka´an
- Los puestos más buscados por empresas turísticas para ser más innovadoras





