Juan de la Cruz Noh Noh, una historia de éxito gracias al esfuerzo y amor a la tierra
Isla Mujeres, 06 de marzo (InZoom.Mx).– La historia de Juan de la Cruz Noh Noh es un ejemplo de perseverancia, amor por la tierra y un testimonio del esfuerzo que transforma vidas.
Originario de Kanxoc, Valladolid, este campesino llegó a la comunidad de Francisco May, en el municipio de Isla Mujeres, con apenas lo necesario para subsistir. Su primer trabajo fue desyerbar terrenos, pero con esfuerzo, dedicación y un profundo respeto por el campo, ha logrado establecer un próspero rancho ganadero, reflejo de años de sacrificio y compromiso.
Don Juan llegó acompañado de varios ganaderos de Francisco May a la reunión de la Asociación Ganadera de Isla Mujeres, donde solicitaron a la presidenta, Rosa Agustina Zapata Arias, se les permitiera el acceso a la asociación, después de ser aceptados en una asamblea concedió una entrevista a InZoom para hablar de su historia personal y de los temas que preocupan a este importante sector.
Cuando arribó a la región, el panorama era adverso. La comunidad carecía de servicios básicos, y el camino era pura terracería. Sin embargo, Juan nunca permitió que las dificultades lo doblegaran. Se enfocó en la agricultura para asegurar el alimento de su familia, cultivando frijol, espelón, calabaza, maíz, jícama y camote.
Cuando tienes amor por el campo, no importa lo difícil que sea
Con una visión clara y la convicción de que su trabajo daría frutos, poco a poco fue acondicionando su terreno para la ganadería. Inició con un modesto cebú Brahma y, con el paso de los años, incorporó ganado de la raza Charolais y Beefmaster, lo que fortaleció su producción y elevó la calidad de su hato.
“Cuando tienes amor por el campo, no importa lo difícil que sea. Si te apasiona ver crecer tus cultivos y animales, sigues adelante sin importar los obstáculos”, comenta Juan con emoción.
A pesar de las dificultades económicas y la falta de apoyo gubernamental, con la ayuda de sus hijos ha podido ampliar su rancho. El mantenimiento del ganado representa un reto considerable, especialmente en tiempos de sequía, donde los costos pueden superar los 70,000 pesos anuales sólo en alimentación.
El acceso a programas gubernamentales ha sido otro obstáculo en su camino. En un principio, no pudo beneficiarse de apoyos debido a la falta de documentación sobre la tenencia de sus tierras. Sin embargo, con el tiempo y el acceso a internet satelital, él y sus hijos lograron encontrar opciones viables para recibir respaldo oficial.
Aun así, enfrenta la necesidad urgente de regularización, pues sin la documentación adecuada, no puede vender su ganado de manera formal, lo que limita su crecimiento y oportunidades en el mercado.
Actualmente, Juan cuenta con cerca de 100 cabezas de ganado, aunque recientemente tuvo que vender 15 debido a los costos de mantenimiento. No obstante, su producción ha mejorado gracias a programas de fertilizantes y semillas, lo que le ha permitido fortalecer su economía y garantizar el sustento de su familia. Además, ha implementado técnicas de pastoreo mejoradas, sistemas de riego y alimentación optimizada para sus animales, lo que ha incrementado la productividad de su rancho.
Isla Mujeres, más que turismo
Su historia es un llamado a las autoridades para que visiten comunidades como Francisco May y reconozcan las necesidades de los campesinos.
“No todo en Isla Mujeres es turismo. Hay tierras fértiles y personas trabajadoras que solo necesitan apoyo para seguir adelante”, enfatiza Juan. A pesar de la falta de infraestructura y recursos, su determinación lo ha llevado a consolidarse como un referente en la ganadería local.
Más allá del éxito material, Juan ha inculcado en sus hijos valores de trabajo, honestidad y amor por el campo.
“Uno no puede rendirse. La tierra nos da todo, pero hay que trabajarla con respeto y dedicación”, afirma con orgullo.
Hoy, este hombre que llegó con las manos vacías ha construido un rancho con inversión propia, infraestructura y un modelo de trabajo autosustentable. Su sueño es ver crecer su ganado, mejorar la calidad de vida de su comunidad y garantizar un futuro próspero para las nuevas generaciones de campesinos.
La historia de Juan de la Cruz Noh Noh es un recordatorio de que la pasión, el esfuerzo y la perseverancia pueden superar cualquier adversidad. Su vida es un ejemplo inspirador de cómo la dedicación a la tierra puede transformar no solo una familia, sino toda una comunidad.
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