Explorarán el corazón de El Castillo con tecnología de partículas cósmicas
Ciudad de México, 22 de diciembre (InZoomMX).- Un grupo binacional de científicos se prepara para aplicar una técnica de vanguardia en El Castillo de Chichén Itzá, con el objetivo de conocer su estructura interna sin intervenir físicamente el monumento. El método, conocido como muografía, permitirá estudiar el interior de la pirámide mediante la detección de muones, partículas subatómicas generadas por los rayos cósmicos.
Tecnología para mirar dentro de la pirámide
El proyecto cuenta con la autorización del Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y reúne a especialistas de esta institución, así como a físicos e ingenieros de la UNAM y de universidades de Estados Unidos, entre ellas Chicago State, Dominican y Virginia, además del Laboratorio Nacional Fermi.
El Castillo, con casi 55.5 metros por lado y una altura cercana a los 30 metros, es la edificación de mayor volumen en la antigua ciudad maya. Su complejidad arquitectónica lo convierte en un candidato ideal para probar la eficacia de la imagenología muónica en grandes estructuras prehispánicas.
Años de trabajo previo
Edmundo García Solís, investigador principal del proyecto, explicó que la aplicación de esta tecnología es resultado de años de pruebas y desarrollo. Señaló que se espera iniciar el estudio en el último trimestre de 2025, utilizando detectores diseñados específicamente para las condiciones del interior de la pirámide.
Por su parte, la directora de la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, Guadalupe Espinosa Rodríguez, recordó que el edificio data del siglo X y, como otros templos mayas, fue construido por etapas superpuestas, lo que sugiere la posible existencia de estructuras más antiguas en su interior.
De los túneles históricos a la ciencia actual
En la década de 1930, excavaciones realizadas desde el costado norte permitieron acceder a dos cámaras internas conocidas como las salas de Ofrendas y de Sacrificios, donde se encontraron piezas emblemáticas como un Chac Mool y un trono de jaguar pintado de rojo. A partir de esos mismos túneles se colocarán los detectores de muones, tanto en el eje norte como en el sur de la pirámide.
García Solís destacó que, a diferencia de estudios previos como la tomografía de resistividad eléctrica aplicada por la UNAM en 2016, la muografía permite alcanzar profundidades prácticamente ilimitadas, lo que abre la posibilidad de obtener una imagen integral de toda la estructura.
Detectores diseñados para condiciones extremas
Los dos detectores gemelos fueron construidos para adaptarse a espacios reducidos, con alta humedad y temperaturas cercanas a los 32 grados Celsius. Cada uno cuenta con sistemas electrónicos capaces de medir diferencias de densidad dentro del monumento, lo que permitiría identificar cavidades o anomalías internas.
El trabajo de campo se extenderá alrededor de seis meses. En una primera etapa, el objetivo es reconocer con precisión las cámaras ya conocidas. Posteriormente, el análisis de datos podría revelar indicios de una tercera cámara, hipótesis planteada por algunos especialistas en arquitectura maya, quienes sugieren que una subestructura más antigua pudo haber albergado un entierro de carácter real.
Con este estudio, la combinación de física de partículas y arqueología busca aportar nuevas pistas sobre uno de los monumentos más emblemáticos de Mesoamérica, sin alterar su integridad y sumando conocimiento a su historia milenaria.
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