
Lejos quedaron aquellos años en los que el entonces presidente Felipe Calderón corrió pública y escandalosamente al delegado en turno de la Semarnat en Quintana Roo, Rafael Muñoz Berzunza, a quien responsabilizó de la devastación de varias hectáreas de manglar en el Malecón Tajamar para colocar el escenario donde se presentaría, con bombo y platillo, el Artículo 60 TER de la Ley General de Vida Silvestre.
Esa ley, que en la práctica funciona de una forma distinta, en papel dice: queda prohibida la remoción, relleno, trasplante, poda, o cualquier obra o actividad que afecte de manera directa o indirecta al mangle.
Fue un caso que cambió radicalmente la vida política de una de las jóvenes promesas del panismo, cuando el partido aún tenía verdadera representatividad en Quintana Roo, y obligó a Muñoz Berzunza a entablar una demanda contra todo el sistema y contra Felipe Calderón, quien aún era presidente de México.
Rafael Muñoz ganó en tribunales, pero su caso aún se usa como ejemplo de la importancia que tiene la conservación ambiental para mantener el principal atractivo turístico de Quintana Roo: sus recursos naturales.
La protección de los recursos naturales de Quintana Roo tiene un antes y un después y hay dos hechos que marcan el parteaguas: el proyecto de la cadena Sol Meliá para construir en la zona de Xcacel-Xcacelito, santuario de la tortuga marina, y el desarrollo de Malecón Tajamar.

Ambos proyectos fueron incapaces de mantenerse ante una sociedad organizada.
Con Tajamar la gente levantó la voz en redes sociales y utilizó todos los recursos disponibles y el talento humano para frenar proyectos multimillonarios, es decir, se pusieron con Sansón a las patadas y lograron lo inimaginable, ¡¡GANARON!!
Desde que se anunció la construcción del Tren Maya grupos ambientalistas y ONG’s han estado muy al pendiente de lo que ocurre con este proyecto y con las modificaciones al trazo original.
La semana pasada, al darse a conocer el desmonte de varias hectáreas de selva en Playa del Carmen, donde se construirán los primeros kilómetros de la nueva ruta, sonaron todas las alarmas de los “ambientalistas” y de una pequeña, pero fuerte, comunidad científica integrada por espeleobuzos y otros especialistas que estudian la red de cavernas subterráneas más grande del mundo.
En estos y en muchos otros casos donde se ha puesto a prueba la resistencia de los grupos ambientalistas y de la sociedad misma, nada o poco han importado los colores partidistas, el monto de las inversiones o los personajes que estén detrás de ellos. La defensa de los recursos naturales es la bandera de lucha.
En medio de un proceso electoral para renovar el Congreso y elegir nuevo gonernad@r, y con el tiempo encima para acelerar las obras del Tren Maya, que ya suma más de 7 meses de retraso. Habrá que seguir de cerca lo que sucede en este nuevo capítulo que ya forma parte de la historia de Quintana Roo.






