Apuntes de un ciudadano
Cancún 50, El Mejor Regalo: Tú.
Por Edgar Ordoñez
Me llamo Cancún y cumplo 50 años, más de la mitad de una vida humana, que alegría es vivir, pero hoy no será un cumpleaños típico, estoy vacío, casi inerte, lo contrario desde que fui fundado.
En esta ocasión solo tengo que agradecer, a pesar de estar aislada, desolada, atravesando uno de los tiempos más difíciles; es como un alto en el camino, mucho más grave de los que hemos vivido después de “Gilberto”, “Wilma”, del “H1 N1”; la gente está en el rincón de sus moradas arropada o no por el calor de la familia, la pareja, los hijos, ve pasar la noche, esperando que amanezca, mientras pasa ese visitante misterioso llamado coronavirus, que lastima nuestro ímpetu, apaga nuestra vocación y doblega nuestra convivencia.
Siempre pensamos que cada vez que cumples años o celebras una efeméride, hay que festejar. ¿Qué vale la pena hoy festejar? Definitivamente debemos agradecer que estamos vivos, que la ciudad seguirá; claro es un cumpleaños sui generis, donde se mezcla la desesperanza con la esperanza en un nuevo día, un nuevo comienzo.
En estos 50 años de camino andado hay pendientes en mi tintero, aún no hemos logrado ser familia, no hemos consolidado una identidad propia, una solidaridad real en nuestra sociedad, estamos alejados los unos a los otros; los gobiernos no han podido unirnos en lo fundamental, hacer con eficacia esa tarea. Es ahí, donde debemos trabajar, todos, sin excepción.
Crecí con la admiración del mundo, mi devenir ha sido de encanto, de magia, de mares y playas únicas; millones de personas me han visitado, se han sorprendido, la hospitalidad y calidad han sido nuestra esencia.
Represento mucho en términos económicos y sociales, he apoyado a la estabilidad, a la paz, a la mejora de las familias, con el correr de los años he construido hogares, fortunas, aunque también ese éxito, ha destruido sueños y quebrantado anhelos; pero en la suma resta, vaya que he consolidado un imperio que beneficia a miles.
¿Qué sigue? Es una buena pregunta, sigue reflexionar, esperar y prepararnos, actualmente no estoy recibiendo turistas, mis cuartos de hotel, restaurantes, centros temáticos, mis servicios están literalmente parados, y eso me duele, me pega, no solo en el bolsillo, sino en el corazón, porque impacta el tejido social y lesiona los ingresos que sirven para dar prosperidad.
¿Pero sabes qué más me interesa? Cuidar a nuestra gente y darle los medios para que su regreso a la actividad sea eficiente, toca trabajar, es ahí, donde se hace el llamado para no perder de más, hasta que volvamos a abrir las puertas de nuestro destino, que es el de todos.
Nuestra industria sin chimeneas, potente, vive un momento histórico, la recuperación será gradual, debemos prepararnos, aterrizar programas, contemplar a todos. Cancún será y ha sido siempre, motor de crecimiento y fuente de oportunidades, es tiempo de estar con Cancún, no solo recibir de ella; gobierno, empresarios, sociedad, ahora es cuando. Hay que innovar, crear nuevas alternativas de negocios, propiciar nuevas formas de atención al turista, revisar el concepto de limpieza, enfatizar en prevención, priorizar el uso de los sistemas digitales, modernizar los servicios, etc.
Lo que sigue, mi mejor regalo es que tú, que me lees, que vives en esta latitud, estés bien, lleno de ánimo; es ver esta crisis como una oportunidad, con el talento, la creatividad, para volver a estar de pie. La magia ya la tenemos, nos llamamos Cancún, somos Quintana Roo. Necesitamos estar listos, habrá nuevos y difíciles desafíos, pero es más grande nuestra Fe que un virus, es más grande nuestra esperanza, que la inmisericordia de una pandemia. Hoy, quédate en casa, mañana saldremos mejor.




